Cada cinco años, una explosión de alegría y devoción

 
Cada cinco años, la isla de La Palma tiene su cita lustral con su patrona la Virgen de las Nieves. Desde su Santuario, la Virgen baja a la ciudad en cumplimiento del voto efectuado en el siglo XVII. Fue en 1680 cuando el Obispo de Canarias, Bartolomé García Ximenez, pidió la intercesión de la virgen ante la sequía que sufría la isla y provocaba grandes padecimientos a la población.

Desde entonces, y con absoluta fidelidad, la Virgen baja cada cinco años a la ciudad en cumplimiento de aquel voto. Con el trascurso del tiempo, la fiesta ha adquirido cada vez mayor brillantez y complejidad, añadiéndose a las celebraciones religiosas una serie de actos culturales y sociales que han adquirido gran raigambre.

La Bajada tiene lugar los años que acaban en 0 y 5,  en los meses de julio y agosto, con un intenso programa de actos que se concentra fundamentalmente en las denominadas semana chica y semana grande.
 

La Semana Chica

 
La Semana Chica es el arranque de la Bajada. El acto que da comienzo a los festejos es la Izada de la bandera de la Virgen, que ondeará a lo largo de todas las fiestas en el castillo de la Virgen; seguido ese mismo día de la romería con la bajada de las piezas del trono desde el Santuario hasta la Iglesia del Salvador, que será sede de Nuestra Señora de las Nieves. La cabalgata anunciadora “Stella Salutaris” y la Danza infantil  coreada El velero de la Virgen son los otros actos importantes.
 

La Semana Grande

 
La Semana Grande da comienzo el primer domingo de julio y en ella tienen  lugar los principales actos del programa, como el desfile de la  Pandorga, la Danza de Acróbatas, el Festival del siglo XVIII (Minué), la Danza de  Enanos y el Carro Alegórico y Triunfal. Finaliza la Semana Grande con la llegada de la Virgen a la capital, con la entrada triunfal de Nuestra Señora de las Nieves con el Diálogo del Castillo y la Nave y la Loa del recibimiento.